¿Un algoritmo golpea ahora la puerta de los gerentes?

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KnockKnock450La última edición del McKinsey Quarterly es un especial muy recomendable que celebra los 50 años de la publicación dedicado al futuro del management.  Entre varios artículos interesantes hay uno muy bueno que analiza cuál será el rol específico de los ejecutivos a medida que las aplicaciones de inteligencia artificial reemplazan muchas de sus funciones inherentes.

Los autores Dewhurst y Willmott señalan que las computadoras están reemplazando expertos en campos como la medicina, arquitectura, aviación, derecho, geología, por mencionar solo algunos. Incluso una firma de capital de riesgo de Hong Kong ha ido más lejos: diseñó un algoritmo de toma de decisiones para su junta directiva. Se trata de una tendencia que está cambiando la naturaleza misma del trabajo.

En la era del mando-y-control la información se movía en una sola dirección de la jerarquía corporativa y acapararla era un fuente de poder. Pero esto cambio y el contraste es grande. Hoy los acaparadores de información son una maldición; desaceleran el ritmo de crecimiento de una organización, mientras que los competidores se aprovechan de ella.

Dewhurst y Willmot creen que los avances de máquinas brillantes nos sorprenderán, pero van a transformar la vida de los altos ejecutivos sólo si una evolución de sus habilidades gerenciales se los permite. “Nos gustaría sugerir que, irónicamente, los ejecutivos de la era de las máquinas brillantes podrán hacer la mayor diferencia a través del toque humano”.

Por toque humano se refieren, por ejemplo, a la capacidad de preguntar. Hacer las preguntas correctas a las personas indicadas en el momento adecuado, requiere un conjunto de habilidades que las computadoras nunca podrán adquirir.

Otra destreza propia de los ejecutivos es la habilidad de atacar vigorosamente las “excepciones” problemáticas. Gracias a las aplicaciones de inteligencia artificial hoy pueden pasar menos tiempo gestionando el día a día. Pero cuando se encienda una luz de alerta por una eventual dificultad, su capacidad para entrar en acción garantizará la salud de sus organizaciones.

Mientras que los algoritmos y los supercomputadoras están diseñados para buscar respuestas, es probable que sean más concluyentes en preguntas relativamente pequeñas. Cuanto más grande y amplia sea la indagación, es más probable que la síntesis humana sea fundamental para la resolución de problemas. Las máquinas, aunque aprenden rápidamente, proporcionan muchas piezas sin ensamblar el rompecabezas.

Finalmente, los autores destacan las habilidades blandas de los gerentes. “Por supuesto, seguirán teniendo una fuerte ventaja comparativa a la hora de inspirar a las tropas, generar empatía con los clientes y desarrollar talento. Ninguna computadora gestionará caminando los pasillos”.

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