Motivación y contrato social

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imagen: bized.co.uk

Si los objetivos de negocio no están vinculados a la compensación de los empleados, se está enviando un fuerte mensaje que afecta a la motivación negativamente: no son una prioridad real. Sin embargo, cuando los objetivos están vinculados a la compensación, la motivación para impulsar resultados rara vez es efectiva en sí misma.

El razonamiento es de Scott Keller, director en McKinsey, co-autor del interesante libro Beyond Performance: How great organizations build ultimate competitive advantage.

Keller identifica los principales problemas de las compensaciones monetarias. Están atadas a decenas de indicadores de desempeño que terminan por perder sentido a nivel individual. Peor todavía, son indicadores que a su vez dependen de cientos de variables, muchas de ellas incontrolables. Además, hoy son pocas las empresas que tienen bolsillo suficiente como para que los bonus muevan la aguja de ingresos de sus empleados.

¿Qué hacemos entonces con la motivación? Bueno, ir más allá del “contrato de mercado” y  establecer un fuerte “contrato social“.

“Imaginen que fueron invitados a la casa de su suegra para una cena especial. Ella pasó la semana planeando la comida, todo el día estuvo cocinando. Y después de cenar y dar las gracias, le preguntan cuánto le deben. ¿Cómo reaccionaría? Lo más probable es que no de buena manera. La oferta de dinero cambia la experiencia de una interacción social construida alrededor de una relación recíproca a largo plazo. Pero si hubiesen llevado una buena botella de vino probablemente la habría aceptado encantada. La oferta de un regalo en lugar del pago indica que las normas sociales -y no las de mercado- están en juego “, ilustra el autor.

Algunos ejemplos de CEOs que abordaron la dimensión del contrato social para motivar: John Stumpf (Wells Fargo) en el primer aniversario de su programa de cambio envió notas personales de agradecimiento a todos los que habías participado; Indra Nooyi (PepsiCo) incluso llegó a escribir cartas de agradecimiento a mano a los cónyuges de su equipo de líderes, John McFarlane (ANZ Bank) regala una botella de champán a todos los empleados en navidad.

Muchos gerentes menosprecian y descartan estos gestos simbólicos, consideran que a lo sumo tienen un impacto limitado. Sin embargo, hay mucha evidencia de que la dimensión social es más efectiva –y más económica- para generar motivación en el mundo del trabajo. Además, la conexión a este nivel con el líder se extiende largamente en el tiempo.

Como dijo Sam Walton, fundador de Walmart: “Nada puede sustituir unas pocas palabras de elogio sinceras y bien elegidas. Son absolutamente gratis y valen una fortuna.”

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