México: contact centers dan trabajo a deportados

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MéxicoJosé Reyes, de 35 años, con ojos chiquitos y cabeza rapada, cuenta que nació en Tijuana y que su mamá lo llevó desde pequeño a California, por eso desconoce muchas palabras en español y hace algunos años fue deportado a México. “Tuve la opción de pelear mi caso, pero cuando estuve encerrado hablé conmigo mismo y pensé que quizá (la deportación) era lo correcto, pues con toda la gente que crecí si no estaban encerrados, están muertos. Me dije: voy a ganar peleando”. Luego de varios días de búsqueda, llegó a un contact center, generalmente una empresa de capital estadounidense que vende productos en Estados Unidos. Nadie le preguntó por su pasado, sólo les interesó su perfecto inglés.

En Tijuana, los contact centers se convirtieron en una de las pocas opciones de trabajo para personas que vivieron muchos años en Estados Unidos y fueron deportados. Mientras unos los discriminan por su acento o su edad, los centros de atención telefónica capitalizan su perfecto inglés.

Otro caso es el de Víctor Rodríguez, de 57 años. “Cuando me deportaron pensé: ¿de qué puede vivir un hombre de 57 años”. El miedo lo inmovilizaba cada que un empleador le cerraba la puerta abruptamente. “Me decían que estaba muy viejo, que ya no me podían contratar”. Alguien le contó que en la empresa Seguros Sin Barreras contrataban gente que hablaba perfecto inglés. Acudió, previendo que por su edad no conseguiría el trabajo. “Pero aquí estoy, y todo va bien, sólo que yo tengo que esforzarme el doble que los demás. Llegó a las 6 de la mañana y voy a clases de computación porque yo ya no sabía nada de eso”.

Por su parte, Juliana Solís de la Trinidad trabaja en la Cámara Nacional de la Industria y la Transformación (Canacintra), y también coordina uno de los proyectos más humanos del sector empresarial en los últimos años, “Migrantes Sin Fronteras”. Juliana comenta que se dieron cuenta que al menos el 60% de los migrantes que son deportados por la frontera, prefiere quedarse en Tijuana. Fue entonces que decidieron organizar una feria del migrante emprendedor, e invitar a las empresas de la ciudad a participar. “El proyecto está apoyado por una universidad y la Secretaría del Trabajo, que ofrecieron a las empresas pagar 50% del sueldo del migrante empleado”.

Hasta el momento son 27 personas las que han conseguido un trabajo a través de este proyecto, en el que Canacintra se encarga de conseguir la documentación oficial que le hace falta a un deportado; generalmente llegan a México sin un acta de nacimiento que acredite su identidad.

(Vía El Universal)

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