Los que sí quieren a los call centers

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La semana pasada comentábamos una nota periodística negativa sobre la industria que había sido publicada en el diario La Nación. Sin dudas, un buen exponente de lo para mí a esta altura ya es prácticamente un género en si mismo: notas de superficie que no se esfuerzan en analizar una problemática mucho más compleja.

Aquella editorial generó alguna repercusión que quisiera compartir.

Facundo Saigg Ashardjian, coordinador de atención al cliente, en líneas generales estuvo de acuerdo con aquella la nota de La Nación pero haciendo alguna salvedad. “El único error conceptual es acotar al Teléfono la problemática, y no darse cuenta que tenemos un problema cultural, nos atendemos mal y menospreciamos a aquellos que nos compran o a los que servimos”.

Por otro parte, Federico Coronado Quesada, docente y responsable de un servicio de atención al cliente, publicó un extenso comentario del que aquí reproducimos dos fragmentos: “Está claro que nos queda mucho por hacer, en especial con el manejo de las demoras en la atención que tanto nos critican. Podemos hacer mucho desde el manejo de las expectativas y desde los recursos (presupuestos) que nos asignan”.

“Seguro que hay trabajos mejores y que ser operador, supervisor o jefe en un call center no es para todos ni para siempre. Seguro que podemos mejorar mucho en nuestros procesos y capacidades, pero dejemos de defenestrar una industria que está creciendo y formado los primeros profesionales para guiarla y que da y puede dar mucho más por los clientes y por la sociedad”, concluye Coronado Quesada.

Dejó para el final a Sandra Gambaro, quien trabaja en un call center desde hace un tiempo y se tomó el trabajo de escribir una carta de lectores para el diario La Nación que hasta el momento no fue publicada.

“Seguramente en muchos casos los consumidores no son bien tratados ni reciben la calidad de atención que merecen ni tampoco la solución a sus inconvenientes. Ahora, generalizar sobre la actividad de Call Center como lo hace la nota, tanto como la mayoría de los que la comentan, me parece una falta de respeto y el menosprecio a una industria que actualmente da trabajo a miles de personas en el país”.

Trabajo desde hace 16 años en una empresa que presta servicios de Call Center entre otras actividades, me inicié sin experiencia previa en el año 1994 como operadora.  Cabe destacar que fue muy importante para mí, que mi condición de mamá con hijas pequeñas no fuera impedimento para la contratación, cuando sí lo fue para otras empresas”.

La carta de Sandra también detalla que después de haber desarrollado  tareas de asistente, selectora, capacitadora y team leader, actualmente cumple funciones de project leader para una empresa automotriz. “En una de las apreciaciones de los lectores, está la aseveración de que la gente no puede hacer carrera en un Call.  Soy prueba fehaciente que no es así”.

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