¿Por que la gente abandona su carrito?

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6a00d8341c630a53ef0120a6d23c6e970b-600wiLa prestigiosa publicación Scientific American decidió investigar un fenómeno en apariencia trivial pero que dice mucho sobre la psicología del consumidor: ¿por qué muchas personas cuando terminan de comprar en el supermercado, o en una gran tienda, abandonan los carritos en lugar de llevarlos al lugar donde se supone que habría que dejarlos?

Además de la pereza, por supuesto, hay otras razones más o menos constantes: algunos culpan al clima (nadie quiere mojarse más de lo estrictamente necesario), están los que piensan que los otros clientes prefieren tomar un carro ni bien se bajan de sus autos, mientras que otros creen que en realidad es tarea de alguien más.

Teniendo en cuenta estos patrones de comportamiento, los investigadores establecieron 5 categorías de clientes:

Retornadores morales: Estas personas siempre devuelven sus carros al receptáculo, independientemente de lo lejos que hayan estacionado o si llueve a cántaros. Sienten un sentido de la obligación y se sienten mal por las personas responsables de asumir esa tarea.

Retornadores por conveniencia: Son los clientes que devuelven sus carros sólo si se estacionan cerca del receptáculo, o si ven cerca un asistente.

Retornadores bajo presión: Los devuelven sólo si el asistente está presente o si el propietario del auto del al lado está presente, es decir, solo si se sienten observados.

Jugadores: Se trata de personas con niños para quienes devolver los carros es un juego, a menudo subiéndolos en el trayecto de vuelta al receptáculo.

Abandónicos: Estas personas nunca devuelven sus carros. Creen que es responsabilidad del supermercado, no les importa dónde quedan ni que inconvenientes pueden causar.

Lo investigadores afirman que hay dos tipos de normas sociales: las que impulsan nuestro comportamiento basado en cómo otras personas interpretarán nuestras acciones, y las que impulsan nuestro comportamiento por pistas contextuales, es decir, imitamos lo que hacen los demás, de modo que lo que vemos u oímos nos da la pista de la respuesta apropiada.

Las primeras calan hondo en los retornadores morales y en los retornadores bajo presión,  personas preocupadas por lo que otros piensan de ellos en algún nivel. Ellos quieren adherirse a la regla social que establece que los carros deben ser devueltos. Las segundas, en cambio, impactan en los retornadores por conveniencia, propensos a devolver un carro si no hay carros desparramados al azar.

Finalmente, los abandónicos y los jugadores, responden a una necesidad más individual. Están en extremos opuestos del espectro, pero demuestran que una meta individual puede ayudar tanto a cumplir como a infringir una norma.

Los investigadores concluyen que tenemos una mayor influencia sobre situaciones aparentemente mundanas de las que nos damos cuenta. Dejar el carrito a la deriva puede parecer inofensivo, pero tal vez sigilosamente estemos cambiando el equilibrio de lo que es aceptable, algo que puede tener mayores ramificaciones.

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