¿Cuáles son las reglas de etiqueta aceptables para una videoconferencia?

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Una encuesta realizada en el mes de julio de este año en Estados Unidos a más de 2200 personas, reveló que el 21% de los trabajadores utilizaron videoconferencias para realizar negocios con clientes y el 16 % afirmó que la usó para entrevistas de trabajo.

Con respecto a la vestimenta, más del 20 % afirman que se “lookean” de manera más casual para una conversación de este tipo que para una reunión presencial.

En cuanto a la locación, se le consultó a los encuestados sí atenderían una videollamada a través de su smartphone si estuvieran por ejemplo en el baño, o si esta ubicación estaría fuera de los límites. Curiosamente el 13 % de los consultados dijo que sí.

La encuesta, realizada por Harris Interactive para Radvision, es un intento de establecer algunos indicadores sobre cuáles son  exactamente los límites de una conducta aceptable de video llamadas.

Por supuesto, como era de esperar, los datos mostraron que hay una gran diferencia entre las reglas de etiqueta aceptables entre las conversaciones personales y las de trabajo.

Factores demográficos

No resulta sorprendente que la edad juegue un papel  clave en relación a las reglas de etiqueta. El estudio indica que las personas mayores de 35 años son más propensas a sentir que atender desde el baño está fuera de lugar que los entrevistados más jóvenes.

En cuanto al género, las mujeres son más propensas que los hombres a vestirse mejor para una video llamada relacionada con el trabajo. Aquellas que están solteras son más propensas a vestirse de manera más informal para una videoconferencia de lo que lo haría para una reunión en persona.

La encuesta indicó que la ubicación geográfica también constituye un factor.  Por ejemplo, aquellos que viven en el sur o el oeste de los Estados Unidos tienen más probabilidades de haber participado en videoconferencias que los de otras partes del país.

El estudio no indica las razones, aunque se estima que podría estar relacionado con una mayor extensión geográfica entre los centros de población en esas regiones y, por lo tanto, habría una menor propensión para los traslados.

No es de extrañar que el uso de las videoconferencias esté en aumento ya que muchas empresas están buscando formas alternativas y más  eficientes de hacer negocios. La diferencia generacional es otra consecuencia, ya que los jóvenes están muy familiarizados con el uso de estos canales y suelen contar con sus propios dispositivos.

Una de las variables clave es la ubicación de los interlocutores. Muchas veces las personas trabajan desde sus casas, en ese caso hay algunas reglas de etiqueta que se modifican drásticamente ya que el conjunto de comportamientos comunes en un ambiente corporativo, deja de ser aplicable en otros entornos. Estos son algunos aspectos que nunca habían sido evaluados con las llamadas tradicionales.

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