Teleperformance
 

Falsa identidad

Joaquín Frías

Fue necesario que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, fuera objeto de un intento de phishing para que la vulnerabilidad de la identidad tuviera cierta repercusión mediática, comentaba ayer Daniel Monastersky (CEO de Identidad Robada), en la apertura de la I Jornada de Gestión de la Identidad en la Era Digital, un evento organizado por Dixit.


Aunque el tema pareciera que no está ni en la agenda del Gobierno ni de las empresas, tiene una existencia contundente. Monastersky comentó que según datos de Veraz (solo una de las empresas de información comercial) en la Argentina durante 2006 se produjeron 130 robos de identidad por mes, que ese año ocasionaron pérdidas en actividades financieras y comerciales por 500 millones de pesos.


Todo hace suponer que hoy esas cifras son mayores. ¿Por qué? En parte, porque el robo de identidad en Argentina todavía no es delito. Como consecuencia de esto, por ejemplo, es imposible denunciar el robo de un DNI, el único documento que en última instancia acredita identidad; directamente no se toma la denuncia.


Luego Monastersky se refirió a la ley de Habeas Data. Criticó la falta de campañas que informen a los ciudadanos sobre sus derechos de acceso a la información y cuáles son las modalidades de delito más habituales. También señaló que la falta de comunicación de incidentes -tanto por parte de las empresas como por la DNPDP- contribuye a que esta cuestión siga sumergida.


A continuación, Ezequiel Sallis, Director de Root Secure, planteó una interesante problemática: la disponibilidad de información sensible en fuentes abiertas. El punto de su exposición es que si bien existen técnicas para el robo de información personal de lo más sofisticadas, el arma más peligrosa de todas es, ni más ni menos, el propio usuario.


Sallis hizo una pequeña demostración realizando algunas búsquedas en Google Calendar. El resultado fue sorprendente: números de tarjetas de crédito, códigos de acceso, delicados asuntos laborales, realmente para elegir. Estos usuarios, por desconocimiento seguramente, hicieron públicas sus agendas dejando al alcance de cualquiera información crítica.


Un párrafo aparte fue dedicado a las redes sociales como MySpace o Facebook, hoy por hoy las plataformas de administración de identidad más grandes e informales de Internet, utilizadas en su gran mayoría por jóvenes y adolescentes. Según Sallis, es fundamental entender que en estos entornos la pérdida de control sobre la información  publicada es total: este video lo explica bien.


"El punto crítico acá es la educación. Sin dudas, el eslabón más débil de la cadena de seguridad es el usuario", sintetizó Ezequiel Sallis.



Home


Directorio CCSur

TELEPERFORMANCE

VOCALCOM

TECNOVOZ

CLIENTING GROUP

ATS

KENWIN

ATENTO

NEXTCENTRA

SOLUCIONES

CyT