“En el caso del teleoperador, por la naturaleza de las tareas, la carga de trabajo resulta en fatiga mental, estrés e irritabilidad, derivando en problemas psicológicos y psiquiátricos. Esta actividad suele ocasionar malestares y desembocar en enfermedades (…) genera perturbaciones como el aumento de la intolerancia y la agresividad social”
La afirmación anterior es solo un párrafo de una descripción un poco más extensa sobre cómo es el trabajo en un centro de contacto, según los senadores nacionales María de los Ángeles Higonet, Graciela di Perna, Carlos Verna, Blanca Osuna, Roxana Latorre y Ana Corradi; es parte de los “fundamentos” de un proyecto de ley que se propone regular la actividad.
Una vez más se estigmatiza sin ninguna contemplación una actividad laboral importante para muchas personas, sin que los principales players de la industria se tomen el trabajo de refutar muchos de los argumentos (aun pudiendo hacerlo), algo que también ya es habitual.
A continuación, algunos elementos destacados del proyecto S-4439/10 que aquí se puede consultar en versión completa.
-El trabajo prestado por el teleoperador no podrá exceder 5 días por semana.
-Se establece una jornada laboral de 6 horas (nocturna de 5 horas y media).
-El trabajador cuya jornada sea completa, gozará de un descanso de 30 minutos dentro de la jornada, que se fraccionará en 2 períodos.
-Turno sábado después de las 13 hs o domingo, se paga jornada doble más un franco compensatorio.
-Remuneración fija que no debe ser inferior al salario mínimo, vital y móvil (hoy de $ 1840)
-Los sistemas de comunicación deberán respetar una pausa mínima de 10 segundos entre llamada y llamada.
-El trabajador gozará de 2 días corridos por examen, con un máximo de veinte 20 días por año calendario.
Al repasar los artículos del proyecto que se tratará en la próxima reunión de la Comisión de Trabajo del Senado, da la impresión que los legisladores no tuvieron mucho contacto (tal vez ninguno) con representantes del sector.
Algunas propuestas que están muy bien son incluso superadas por la realidad de la industria. Otras demuestran profundo desconocimiento de la actividad en sí misma.
¿A quién se le escapó la tortuga?






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