
Ya sea una demostración de producto, ya sea un tutorial para aprender a utilizar cierta funcionalidad, es un hecho que los clientes cada vez más prefieren contenido en video para investigar o resolver alguna duda. Hay algunos estudios sobre esto pero creo que alcanza con pensar un segundo en la experiencia de cada uno.
La familiaridad del usuario con el video es notable. Parecería que se aprende mejor viendo cómo se hace algo qué leyendo al respecto. Por otro lado, cualquier persona que tenga un smartphone, una tableta o una notebook (casi todo el mundo!), en algún punto ha sido cautivado por las posibilidades de la video conferencia para superar las limitaciones físicas y reunir a la gente aunque sólo sea en un entorno virtual.
Por todas estas cosas habría que considerar una vez más al video como medio de interacción. Y si digo una vez más es porque no es precisamente una idea nueva, muchos vienen hablando de esto aunque hasta el momento no fue más que una promesa. ¿Pero realmente agrega valor ver al teleoperador? Bueno, en este punto es dónde habría que hacer algunas distinciones.
Digamos que hay muchas formas de utilizar el video. Una opción es la producción de galerías de videos apuntando a responder las preguntas frecuentes a través de este medio. En este caso, el cliente llega al sitio de la compañía, o a través de algún buscador, a un video producido y validado por la empresa, que le permite resolver algún tipo de duda. Resultado: una llamada menos.
No es una función tradicional del contact center producir contenidos, pero quién mejor que los expertos en customer service para determinar cuáles son las dudas habituales y cuál es el modo más efectivo de resolverlas. Hoy no hacen falta muchos recursos para producir este tipo de videos, tampoco para publicarlos. Además, también es posible incorporar circuitos de interacción a estos videos con lo que las posibilidades son enormes.
(Breve paréntesis: si pensamos que los centros de contacto tienen que adueñarse de los nuevos canales de relacionamiento para interactuar con el cliente, entonces hay que pensarlos como productores de contenido).
Y si la interacción por video chat no agrega valor en muchos casos, en otros sí. Pensemos, por ejemplo, en una institución que brinda servicios financieros a inversores minoristas. ¿En este caso no sería interesante conocer la cara de la persona que recomienda realizar cierto tipo de inversión?
La videoconferencia hace rato que superó el entorno corporativo. Servicios como Skype, FaceTime de Apple o Google Hangouts, por mencionar solo algunos, la convirtieron en un medio de comunicación habitual para millones de personas. Y si nadie espera verle la cara a un operador para consultar un saldo, tal vez si para otro tipo de interacciones.
Habrá que descubrir en qué casos y para qué tipo de clientes. Y está claro, de nuevo, que el staff del contact center tendrá mucho para aportar…