Un reciente artículo del McKinsey Quaterly, firmado por Derek Dean y
Caroline Webb, aborda lo que estos autores definen como el lado oscuro de la actual revolución de las comunicaciones: la sobrecarga de información y la fragmentación de la atención que esto ocasiona en al ámbito laboral.
Un problema que por supuesto no es nuevo, por el contrario, ya había sido materia de flexión de clásicos del management como Peter Drucker. Pero está claro que sigue siendo un tema relevante: a medida que pasan los años la situación empeora.
“Muchos ejecutivos literalmente tienen dos días de trabajo que se superponen: el que está formalmente programado en sus agendas y el “antes, después y en el medio,” el que abordan inconexamente en los ratos libres que encuentran, con sus laptops o Smartphone. La multitarea en un vano esfuerzo por mantener el ritmo de la información que fluye hacia ellos”.
Algunas evidencias científicas sobre el multitasking: hace que las personas sean menos productivas, menos creativas y menos capaces de tomar buenas decisiones. La lucha contra la sobrecarga de información requiere una enorme autodisciplina para poder enfocar, filtrar lo no importante y olvidarse del trabajo de vez en cuando.
Dean y Webb señalan que más allá de la gran dosis de autodisciplina necesaria, para tener éxito los ejecutivos no pueden dar esta batalla en soledad, sino que es necesario involucrar a los equipos de trabajo, a toda la organización, con el fin de establecer un conjunto de normas que apoyen de manera más productiva de trabajo.
“Los líderes y sus equipos deben discutir abiertamente la forma que elegirán para enfocar, filtrar y olvidar; cómo se apoyarán mutuamente para crear el tiempo y el espacio necesarios para llevar a cabo su mejor desempeño, y cómo permitir a otros, en toda la organización, hacer lo mismo. Esta conversación puede ser también el punto de partida adecuado para una mirada más profunda a las necesidades de información y tecnología de todos los trabajadores del conocimiento de la empresa “.




