Bots en el back-office

Este es el título de un más que interesante informe de KPMG que explica por qué el concepto de mano de obra como principal motor de valor en la externalización de procesos de negocio se está diluyendo, cediendo el paso a la automatización mediante el uso de nuevas tecnologías.

Sin vueltas ni eufemismos, la consultora afirma que la inflación salarial en los mercados emergentes impide el mantenimiento del ahorro de costos a través de mano de obra barata en dichos países. De hecho, sostiende que el incremento de costos no siempre va acompañado de un aumento de la productividad.

Algunos datos duros que confirman esta tendencia: por ejemplo, el volumen de las operaciones de tercerización en la India está descendiendo drásticamente, y en los cuatro trimestres anteriores a junio de 2015, los principales proveedores de servicios de tecnologías de la información del país perdieron en torno a 100.000 puestos de trabajo.

Al mismo tiempo, el uso de plataformas cognitivas y de automatización de procesos (máquinas con capacidades para entender, aprender, comunicarse y solucionar problemas) está creciendo cada vez más.

Tendencias como la automatización básica de procesos (RPA, por sus siglas en inglés), junto con otras innovaciones como las tecnologías de machine learning, data analytics o herramientas cognitivas, están creando un nuevo tipo de “trabajadores” digitales.

Y una vez que se trasladan los procesos desde las personas hacia la tecnología, los costos incrementales son escasos o nulos, y es posible crecer rápidamente según las necesidades del negocio.

El ascenso de la automatización se presenta como una fuerza increíblemente disruptiva, que está provocando un vuelco en industrias, mercados y, potencialmente, en las sociedades en su conjunto.

Ahí tenemos al muy optimista Mark Zuckerberg, que celebra el avance de estas tecnologías, y al mucho más cauto Elon Musk, que nos advierte de sus peligros. ¿Cuál es tu visión al respecto?